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laspalabraslodicentodo
AQUI SE PODRA LEER DE TODO UN POCO DESDE HISTORIA A POLITICA ,VIAJES ,Y MUCHAS COSAS MAS ESPERO LO DISFRUTEN.

05/12/2007 GMT 1

JOSE MARMOL Y SU LUCHA CONTRA JUAN MANUEL DE ROSAS

laspalabraslodicentodo @ 02:30

José Mármol y su lucha contra Juan Manuel de Rosas

El 2 de diciembre nacía en Buenos Aires el escritor y poeta José Mármol. Vivió durante un período en el que el país se encontraba sumido en una cruenta guerra civil entre unitarios y federales. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, estuvo un tiempo en prisión. Más tarde, emigró a Montevideo y utilizó sus versos para atacar el gobierno porteño. En 1951 publicó Armonías, que contiene tantos poemas políticos como personales. Entre sus publicaciones figuran también la novela costumbrista Amalia y Los cantos del peregrino. Para recordarlo seleccionamos un fragmento donde que conjuga sus convicciones políticas con su pulsión literaria.
Fuente: Cómo se atreve. Una vida de Juana Paula Manso, de Silvia Miguens, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2004

“Cuando en 1839 recibí en la cárcel y en los grillos de Rosas, el bautismo cívico destinado por él a todos los argentinos que se negaban a prostituirse en el lupanar de sangre y vicios en que se revolcaban sus amigos, don Bernardo Victorica usó para conmigo ciertas atenciones que estaban absolutamente prohibidas.”

“Solo, sumido en un calabozo donde apenas entraba la luz del día por una pequeña claraboya, yo no olvidaré nunca el placer que sentí cuando el jefe de policía consintió en que se me permitiese hacer traer algunas velas y algunos libros.”

“Y fue sobre la llama de esas velas que carbonicé algunos palitos de yerba mate para escribir con ellos sobre las paredes de mi calabozo, los primeros versos contra Rosas y los primeros juramentos de mi alma de diecinueve años, de hacer contra el tirano y por la libertad de mi patria, todo cuanto he hecho y sigo haciendo, en el largo período de mi destierro.”

José Mármol

FUENTE : EL HISTORIADOR

DICHOS Y HECHOS DEL GOBIERNO PERONISTA II

laspalabraslodicentodo @ 02:29

2.2.- Lo simbólico y lo real acerca de la nacionalización de los servicios públicos

La nacionalización de los servicios públicos es uno de los baluartes de la plataforma electoral triunfante en los comicios nacionales del 24 de febrero de 1946, eje vertebrador de la proclamada independencia económica y un aspecto sustancial de la "lucha antimperialista" impulsada por el peronismo. En ese mismo año es cuando se inician las gestiones diplomáticas y económicas para nacionalizar los ferrocarriles de propiedad británica y el 1° de mayo de 1947 -cuando caducan las exenciones a favor de estas empresas acordadas por la "Ley Mitre" de 1907- el Presidente Juan Perón inaugura las sesiones legislativas ordinarias dando cuenta de la culminación exitosa de las negociaciones entre el I.A.P.I. y los representantes de los ferrocarriles anglo-argentinos.

El 13 de febrero de 1947 la compra de las vías ferroviarias británicas en £135.500.000 y la adquisición de bienes y propiedades en el país de compañías asociadas y subsidiadas por £14.500.000 ( un total de m$n 2.482.500.000) es un hecho y cumple -en palabras de Perón- con la "realización máxima de los anhelos patrios en el orden de la recuperación económica". Al decir de Mr. Ryan, el representante de la misión británica, con esta transferencia se cierra formalmente un "período de noventa años de vinculación de los empresas de capital británico en la República Argentina".

El Presidente de la República hace de la "reconquista de los servicios públicos" una bandera doctrinaria, un puntal en la lista de logros de su gestión y un emblema de su política nacionalista y popular de independencia económica. Su mensaje a toda la sociedad es claro en ese sentido cuando explicita que "no se podía dejar en manos extranjeras, un elemento tan importante para la defensa de la Nación". Nada dice -en cambio- de los reiterados intentos británicos para fusionar sus empresas ferroviarias, de la caída de la inversión en este rubro y de los deseos empresariales por liberarse del por entonces poco redituable negocio del riel.

Ningún discurso recoge el contenido de la nota que el 11 de marzo de 1947 el ministro Ramón Cereijo enviara al titular de la cartera de Obras Públicas General (R) Juan Pistarini, donde se reconocía la difícil situación financiera de la Administración General de los Ferrocarriles del Estado, "cuyos recursos actuales resultarán insuficientes -reconocía Cereijo- para solventar los gastos de explotación". El déficit se prevee entonces en unos m$n 73.400.000.

Por otra parte, el precio pagado por los ferrocarriles es materia opinable y nutre el discurso de los opositores. Es más en el corto plazo da origen a diversas opiniones historiográficas sobre la cuestión. Aquéllos no retacean calificativos para poner de relieve la escasa conveniencia económico-financiera del negocio e indicar que la "ley Mitre" ( número 5315 de 1907) es la que establece el derecho de expropiación por el monto del capital reconocido más un 20%. Las devaluaciones monetarias argentinas ocurridas a ritmo más o menos sostenido desde 1935, hace difícil que se respete el valor de los ferrocarriles declarado en el decenio de 1920. La inflación altera los valores de todos los bienes de capital, a lo cual se añade la depreciación por el uso y la vida útil de los bienes que el Estado argentino pretende enajenar. En 1945 el Buenos Aires Herald informa que los capitales británicos invertidos en líneas ferroviarias que se explotan en la Argentina alcanzan a 277 millones de £; es decir, casi el doble de la suma pagada por el gobierno argentino. De todos modos, la especulación en acciones y su traspaso a manos de interesados en la venta de los ferrocarriles, no pueden ignorarse.

Al momento de concretarse la transacción, la situación económico-financiera del Reino Unido es difícil. En medio de un clima próximo a la cesación de pagos, el 20 de agosto de 1947 suspende la convertibilidad de la libra esterlina a otras monedas. La Argentina teme por sus 40 millones de £ bloquedas y la compra de los ferrocarriles se advierte como una operación redituable económica y políticamente para el Estado peronista. Más allá de lo equitativo o no del precio pagado por los ferrocarriles ingleses, la Argentina abona por ellos el precio convenido haciendo uso del derecho de expropiación pero como resultado de la libre negociación.

Completa con esta operación la adquisición de los ferrocarriles extranjeros que iniciara el 17 de diciembre de 1946 al comprar los activos físicos, directos e indirectos, existentes en el territorio argentino de las compañías ferroviarias de capital francés: la Compañía General de Ferrocarril de Santa Fe y la Compañía de Ferrocarril de Rosario a Puerto Belgrano. El precio global de los bienes se fija en m$n 182.796.173,98, que debe pagarse mediante acreditación en una cuenta especial abierta a nombre del Gobierno francés en el Banco Central de la República Argentina; asegurando el Estado argentino la transferencia a Francia en francos franceses al tipo de cambio vigente en el mercado libre. Entre 1946 y 1949 nuestro gobierno adquiere la totalidad del capittal accionario de 15 empresas ferroviarias de capitales británicos (12) y franceses (3).

La compra que insume buena parte de las divisas argentinas atesoradas durante la Segunda Guerra Mundial, responde a los principios de la doctrina peronista de lograr una Argentina "socialmente justa, políticamente libre y económicamente independiente", y en ese sentido, la nacionalización de los ferrocarriles contribuye a esos logros y se solidariza con los principios sustentados por algunos representantes del amplio espectro político nacional como Alfredo Palacios, Osvaldo Magnasco, Estanislao S. Zeballos, Celestino L. Pera, Pablo Nogués, entre otros.

La nacionalización de otros servicios públicos: gas, teléfonos, energía; la creación en 1946 de la Dirección de Centrales Eléctricas del Estado que el Plan Quinquenal transforma en Dirección Nacional de la Energía de la cual surgen otros entes autárquicos, consolida la envergadura del programa de nacionalizaciones del Estado peronista, que tres años más tarde se preservan a través del artículo 40 de la flamante Constitución Nacional de 1949. La prestación de los servicios públicos es valorada como "una de las funciones principales del Estado, garante del bien común" y su nacionalización se percibe como una medida "aconsejada por razones políticas, como la seguridad del Estado, y por consideraciones económicas, como el acrecentamiento de la producción [...] y un instrumento de la reforma social".

Una vez más lo fáctico y lo simbólico se confrontan, a veces se oponen, y el historiador navega por ambos para elaborar, a través del juicio crítico aplicado a las fuentes, una interpretación de la realidad pasada capaz de trascender el registro que de ella tiene la memoria colectiva, que cede ante la seducción del discurso nacionalista y popular peronista, para consensuarlo u oponerse; como resultado del ejercicio impulsado desde el Estado -identificado sobre todo después de 1950 con el partido- para sectorizar a la sociedad argentina en dos bandos irreconciliables: peronistas y antiperonistas.

2.3.- Mitos y realidades en la distribución del crédito

"Niño: En la Nueva Argentina, la moneda se acumula sólo en la medida que lo imponga la defensa nacional. El Gobierno la facilita a quien la requiera [...] El crédito tiene una función social: AYUDA A PRODUCIR NUEVO TRABAJO Y NUEVA RIQUEZA PARA EL BIEN COMÚN". Así difunde el gobierno peronista los alcances de su política monetaria y crediticia y de su planificación económica. En este caso el mensaje está destinado a los niños que en 1953 cursan el quinto o sexto grados de la escolaridad primaria, y a quienes -además- se les explica los objetivos y el significado de la planificación económica, de la organización popular, el valor del trabajo, la importancia de la previsión, de la educación, de la ciencia y la tecnología y las características del quehacer gubernativo en favor de la salud pública, la vivienda, el turismo, la acción agraria e industrial, el comercio, así como los beneficios del cooperativismo y el valor de los recursos naturales y su defensa por parte del Estado.

También en este caso -como en los anteriores- la huella que en la memoria colectiva deja el discurso y el mensaje que él encierra, resulta una de las notas de mayor persistencia en la estrategia implementada por el jefe de gobierno y líder del partido. Los receptores se convierten así en verdaderos propagadores y protagonistas de la propaganda gubernamental, que acrecienta el mito de las realizaciones dirigidas a los sectores populares y a sostener el perfil nacionalista de la gestión.

La reforma financiera de 1946 que estatiza la banca y nacionaliza los depósitos propicia un sistema crediticio al servicio de la producción; capaz de asegurar la doctrinaria "justicia social" y promover la redistribución del ingreso en favor de la pequeña y mediana industria que produce para el mercado interno, haciendo uso -en gran medida- de materias primas nacionales. La reforma así propuesta supone reemplazos en el elenco dirigente y cambios en la estructura de poder existente.

La diferenciación de áreas productivas para la asignación del crédito en relación con las distintas entidades bancarias, marca una primera diferencia con etapas anteriores. El Banco de la Nación Argentina toma a su cargo el crédito agrario y comercial, el Banco de Crédito Industrial Argentino -creado en 1943- se ocupa del préstamo dirigido a la industria, el Banco Hipotecario Nacional a financiar con garantía hipotecaria las transacciones urbano-rurales y la Caja Nacional de Ahorro Postal encauza el revalorizado ahorro público.

En esa tónica económico-financiera, hasta 1949 el I.A.P.I. (entidad autárquica que monopoliza el comercio exterior argentino) puede derivar las ganancias obtenidas de una coyuntura de precios internacionales cerealeros altos y precios mínimos abonados por el Instituto al productor, en favor del crédito industrial. El intervencionismo directo del Estado se hace sentir y los resultados económicos del I.A.P.I. siguen los vaivenes de la economía nacional, que en 1950 pone en práctica el cambio de rumbo y decide la "vuelta al campo". Entonces el Instituto se convierte en subsidiario de la producción agraria. A sus utilidades de 560,9 millones de m$n obtenidas en 1948, le suceden las pérdidas por 540,5 millones de m$n, durante la emergencia económica de 1952 y nunca se recuperaría hasta su liquidación, dispuesta por decreto ley 2539 de 1955.

El crédito distribuído por el Estado nacional a través del sistema bancario nacionalizado, acompaña tanto la etapa de crecimiento y reconversión industrial de la economía argentina, como su reorientación en favor del agro a partir de los años ’50; cuando una política, más liberal le otorga un perfil diferente, más tradicional, vinculándola al agro, a la inversión externa y a la reorientación crediticia en un marco de inflación creciente y racionalización. Sólo en ese momento el Presidente Juan Perón admite "que el sentido de nuestra independencia económica no es aislacionista" y hace una propuesta para que puedan "venir a nuestro país todas las empresas extranjeras que deseen y puedan trabajar libremente y tal vez con mayor libertad que en cualquier parte del mundo".

Por entonces sólo se escuchan los ecos de las palabras que pronunciara Perón ante la Asamblea Legislativa el 1° de mayo de 1948, cuando anuncia que "la revolución económica que para ser completa incluye la reforma social, es el signo de nuestra hora", y destaca el valor funcional asignado al crédito en favor de la industria radicada de manera equitativa en las diversas regiones del país, como expresión de lo que Perón denomina el "auténtico federalismo".

Vista la situación a la luz de los números, la cuestión se torna más compleja. En el quinquenio 1943-47 el número de establecimientos efectivamente crece de 65.803 a 101.884, cuando el discurso oficial registra "el índice más destacado de la evolución de la potencialidad industrial del país". No obstante, y a pesar de la prédica oficial, esos establecimeintos afirman su tendencia de concentración en la Capital Federal (27%), Buenos Aires (28%), Santa Fé (13%) y Córdoba (10%); es decir, en la zona tradicionalmente más desarrollada del país, como respuesta al creciente consumo interno de las zonas urbanas.

La distribución del crédito acompaña esa concentración. El Banco de Crédito Industrial Argentino, que durante la primera década de existencia beneficia a 43.800 empresas con préstamos por m$n 19.039,1 millones, concentra sus operaciones en beneficio de las empresas que se radican en la región pampeana. En 1945 estos créditos representan el 79,8% de su cartera total; en 1948 ascienden al 88,9% y durante el proceso de cambio de rumbo económico desciende pero tan solo al 83,6% durante 1952 y al 79,2% en 1955. El censo industrial de 1954 refleja la concentración fabril geográfica y por ramas. La ciudad de Buenos Aires aporta entonces el 64% de la producción industrial argentina, superando el 58% que registraba dos décadas antes. Los datos censales no coinciden con la información del discurso oficial que señala que "el 75% de las inversiones del Plan Quinquenal se efectuó en el interior de la República y el 25% en el Gran Buenos Aires". Alrededor de un 50% del producido lo aportan los establecimientos fundados antes de 1930. Las grandes empresas y sociedades anónimas contribuyen con algo más del 40% de la producción total allí radicada. Los rubros textil, metalúrgico, de la construcción, de la alimentación, del transporte y, en general, de los que se asocian a la expansión del mercado interno y la urbanización, como las papeleras, las cristalerías, usinas eléctricas, cementeras y químicas, son los mayores dinamizadores de la economía de los años 1930 y 1940. La confrontación entre discurso y estadística advierte que el gobierno peronista impulsa cambios pero propicia continuidades.

En 1947 el Banco de Crédito Industrial que aporta el 19% del total de préstamos bancarios del país, registra un 36,7% de la totalidad de sus operaciones destinada a pequeños préstamos de hasta m$n 5.000, en tanto un 33,2% es absorbido por 37 operaciones superiores al millón de pesos. En 1952 del conjunto de préstamos de fomento industrial un 34,1% se otorgan a Sociedades Anónimas, un 30,7% a las Sociedades de Responsabilidad Limitada y 11,4% a las por entonces promovidas entidades cooperativas, que en 1945 se benefician con créditos de este Banco por m$n 183.000 y un quinquenio después reciben m$n 12.768.000 por ese concepto.

El crédito genuino al pequeño empresario y a las industrias de crecimiento reciente en una época de bonanza para la economía argentina -con un agro que ve decrecer su importancia- es la imagen de estos años que ha persistido en la memoria de los argentinos. Efectivamente, un análisis de los créditos acordados, indica una preferente ayuda financiera al sector textil y al metalúrgico, especialmente hasta 1950; pero sin que el crédito a los grandes y medianos productores agrarios y a las importantes empresas exportadoras de cereales (Dreyfus, Bunge y Born, La Plata Cereal Co., etc.) se viera interrrumpido.

El ramo textil recepciona un 25% promedio de los montos prestados entre 1948 y 1955 por el Banco Industrial. Entre las 63 hilanderías de algodón beneficiadas con este crédito en 1952, hay pequeños talleres, pero también grandes fábricas como Alpargatas S.A., instalada en Buenos Aires en 1884 y que en virtud de su "sólida situación patrimonial y reconocida solvencia moral" se hace acreedora a sucesivos acuerdos por 5 y 10 millones de pesos con destino al pago de jornales, aguinaldos y compra de materias primas, hasta totalizar una deuda con el Banco de m$n 19.500.000 en 1953, a la que puede agregarse la que mantiene con el Banco de la Provincia de Buenos Aires por valor similar y con el Banco de la Nación Argentina, que le asigna sucesivos créditos por 1 y 2.000.000 $. También Textil Oeste S.A. figura entre los grandes establecimientos del ramo beneficiado con sucesivos créditos del sistema bancario y que en 1953 se encuentra entre los grandes deudores del Banco Industrial, del de la Nación Argentina y del de la Provincia de Buenos Aires. Manufacturas Forti Argentina S.A., "La Bernalesa", Establecimiento Argos, Pablo Buder S.A., Textil Ituzaingo S.A., San Andrés S.A.C.I.F., entre otros, adeudan al Banco Industrial, para 1954, sumas que en promedio rondan los m$n 10.000.000.

La metalurgia y la siderurgia, dinamizadoras de la industrialización, se asocian al sector fabril militar radicado en Córdoba; en otros casos, a la producción de máquinas textiles y -a partir de 1950- agrícolas. También en este rubro, junto a los préstamos acordados a los pequeños y medianos talleres, se ofrecen otros, por montos mayores, a los grandes establecimientos como Siam Di Tella, Tamet, La Cantábrica, Gurmendi y la poderosa laminadora Acindar instalada en Rosario, que reciben préstamos del Banco Industrial y del Banco de la Nación Argentina, por sumas que oscilan entre los 5 y los 10 millones de pesos, con destino a evolución, pago de jornales y cancelación de deudas. Para 1953 las empresas mencionadas adeudan al Banco Industrial montos que rondan los m$n 20.000.000 promedio.

En 1950, el cambio de rumbo de la economía argentina con un retorno a la producción agraria, cobra fuerza. "Tan importante como la industrialización del país, es la producción agropecuaria", afirma el Presidente de la República el 1° de mayo de ese año; para añadir en favor de la "campaña de reactivación agraria" que "todo cuanto hemos hecho ha sido precisamente para asegurar un promisorio porvenir a la economía agropecuaria".

El discurso oficial da un giro sustancial y avanza con términos directos para descalificar las críticas opositoras y de los más altos sectores del agro, proponiéndose al mismo tiempo alentar la inversión agraria, reforzar la política de subsidios desplegada desde el I.A.P.I. a partir de los años ‘50 y reactivar la producción agropecuaria a través del crédito de habilitación rural (de bajo interés y largo plazo de reintegro) extendido a los más diversos sectores del campo argentino, completando el impulso tecnológico agrario promovido desde el Estado. De todos modos, un análisis cuidadoso de la composición de los préstamos acordados antes y después de 1950 indica que los grandes productores rurales, estancias, frigoríficos, exportadores de cereales y acopiadores también reciben el beneficio del crédito oficial durante la etapa de promoción industrial.

Los frigoríficos Swift y Sansinena , por ejemplo, se hacen acreedores a préstamos del Banco de la Nación Argentina a partir de 1946 por valores que oscilan entre los 4 y 5 millones m$n y 4 y 2 millones m$n, respectivamente. Desde 1950 el beneficio alcanza a Wilson y Cía, quien obtiene créditos para compra de hacienda y pago de jornales, a pesar de su deuda con el Instituto Nacional de Previsión Social; en medio de una política nacional decidida a impulsar los frigoríficos regionales del litoral y del conurbano para abastecer el mercado interno.

La C.A.P. (Corporación Argentina de Productores de Carnes) que en 1946 registra un activo de $ 77.019.783,22 y un capital liquido de $ 52.359.886,28, recibe sucesivos

créditos del Banco de la Nación Argentina y a fines de 1947 le adeuda más de $ 6.000.000. Una corriente prestataria que se mantiene en favor de sociedades anónimas agroganaderas, grandes estancias, empresas dedicadas a la fabricación de maquinaria agrícola y consignatarios de hacienda y grandes empresas comercializadoras de granos, como Bunge y Born Ltda. S.A., Louis Dreyfus y Cía. Ltda. que se hacen acreedores a acuerdos por m$n 2.000.000 y m$n 4.000.000, respectivamente, entre 1946 y 1948. La tendencia se reitera en las operaciones del Banco de la Provincia de Buenos Aires, donde estas firmas también obtienen los beneficios del crédito de esta entidad bancaria bonaerense.

Grandes y pequeños créditos dirigidos a la industria y al agro, antes y después del cambio de rumbo económico ocurrido en 1950, se registran a través de la estadística que, confrontada con el discurso, fija precisiones con respecto a las innovaciones pero también consigna las continuidades del nacionalismo económico puesto en práctica por el peronismo.

Después del Plan de Emergencia de 1952, el crédito bancario procura adaptarse a las directivas presidenciales y a las del Segundo Plan Quinquenal, que intentan mejorar la capacidad técnica de la industria, alentando al agro y reduciendo costos. Se insiste desde entonces en la "selección crediticia".

Una y otra vez mitos y realidades se confunden y se expresan a través de un discurso directo, reivindicatorio, que obliga al consenso, que restaca las realizaciones que el Estado peronista hiciera efectivas hasta 1949 y cuyos ecos se prolongan en el tiempo al calor de la propaganda oficial. El mensaje está dirigido al "auténtico pueblo argentino: al de nuestros hombres y mujeres humildes, al de nuestros ancianos y de nuestros niños, al de nuestros trabajadores; al heroico y esforzado pueblo de los descamisados para quienes reclamo la gloria y el honor de haber abierto en la historia de la humanidad el capítulo de esta Nueva Argentina", recuerda Perón en mayo de 1951. Ellos son los voceros y los protagonistas de la construcción de la memoria oficial, que se nutre de logros identificados en las figuras de Juan Perón y Eva Perón, pero también de sutiles omisiones que el gobierno nacional perfila y refuerza a través de un discurso nacionalista y popular, que impregna la vida cotidiana de los argentinos y la trasciende.

3.- A modo de balance

La repatriación de la deuda externa, la nacionalización de los servicios públicos, los alcances de la pendular tercera posición, la distribución del crédito en favor de los sectores bajos y medios de la sociedad, de los cuales la estadística da cuenta, son algunos de los símbolos más notorios del nacionalismo económico peronista sostenidos por un discurso directo y de gran difusión. Estos hechos que el discurso destaca dejan su huella casi indeleble en la memoria colectiva, hasta conformar una homogénea y casi mítica lectura de esta gestión gubernativa.

Esa lectura no es la única posible. A partir de algunas cuestiones que el discurso oficial omite y que la estadística o los documentos reservados o de escasa difusión registran, es factible reinterpretar los dichos y hechos de la economía peronista y hacerlo a la luz de una explicación más compleja y multicausal; los perfiles que asume entonces esa relectura presenta a la gestión gubernativa de 1946-55 como menos monolítica, más heterogénea, que reconoce profundos cambios pero que también asegura continuidades. El aumento de la deuda interna argentina, los alcances de la oportunidad financiera de la nacionalización de los servicios públicos y los argumentos de las empresas vendedoras, la instrumentación de operatorias crediticias dirigidas a financiar a las grandes empresas de los diferentes rubros industriales -muchos de ellos tradicionales- y a los grandes productores agrarios y comercializadores de cereales, así como el empleo de esos préstamos de bajo interés para pagar salarios, aguinaldo, vacaciones, deudas, etc.; la creciente concentración económica regional en beneficio del Gran Buenos Aires y el eje metropolitano, el crédito acordado por el Eximbank a la Argentina en 1950, la sanción de la ley de radicación de capitales extranjeros de 1953 y los acuerdos con la California Oil Co., quizás por asumir una connotación más liberal, se reducen a su mínima expresión en los discursos oficiales y la oposición hace caso omiso de ellos. La memoria colectiva parece no guardar registro de esos hechos, que -no obstante- también dejan su huella en la sociedad y la economía del país; resultando indicadores claros de que es el propio gobierno peronista quien después de 1950 revisa su política económica y social e introduce significativos ajustes, que se profundizan -pero que no se inauguran- con la "Revolución Libertadora" de septiembre de 1955.

Plantear estos matices de la gestión peronista a partir de la confrontación entre el discurso y los hechos, no sólo es necesario sino que resulta un ejercicio intelectual indispensable, estimulante y enriquecedor, para recorrer críticamente los laberintos del complejo pasado argentino y contribuir a matizar sus explicaciones más allá de los mitos que, con extraordinaria fuerza histórica, envuelven y -a veces- distorsionan y homogeinizan la interpretación de los hechos. Coinciliar lo fáctico y lo simbólico, distinguir -a la luz del juicio crítico- lo mítico y lo real que la memoria colectiva tiende a fusionar, confundir o parcializar, es -o debe ser- la función primordial del trabajo intelectual que lleva a cabo el historiador.

LO FACTICO Y LO SIMBOLICO EN EL ANALISIS HISTORICO

laspalabraslodicentodo @ 02:27

Lo fáctico y lo simbólico en el análisis histórico

1.- Los argumentos de la historia

"Diversidad de historias, singularidad de los historiadores; pluralidad de procesos, subjetividad de maneras de escribir y de hacer" ; así subraya Antoine Prost la distancia frente al modelo de una historia ciencia que se afana por construir la verdad absoluta. La afirmación de Prost no significa en modo alguno que el historiador no tenga la libertad de sostener su propia explicación. Su preocupación es dilucidar las exigencias metodológicas que corresponden al régimen de veracidad propia de la historia, es decir, al que se desplaza entre literatura y ciencia. La complejidad de rutas por las que transita la historia, hace casi prohibitivo fijar esquemas de evolución lineal.

¿Qué significa entonces el arte de escribir para el historiador? ¿Cómo hace hablar a los documentos de un género especial, que son en sí mismos obras de arte?, se pregunta George Duby. En este contexto, el interés por la reflexión epistemológica cobra hoy en la disciplina histórica un valor creciente, especialmente en relación con la necesidad de desmitificar las certidumbres consagradas. Es imposible, pues, creer que los hechos se imponen por sí mismos, que las verdades de la historia son eternas, ya que la historia siempre es escrita por historiadores inmersos en un tiempo y un medio que influyen en las explicaciones del objeto conocido que él nos proporciona.

La jerarquía científica de la historia se relaciona con su función social, toda vez que ella se vincula estrechamente con el fundamento de la identidad nacional, del espíritu crítico y de la ciudadanía; y si bien la primera se puede construir -según Prost- alrededor de una leyenda, las otras dos necesitan de un "régimen de verdad", no exento de opinión, que es ineludible.

El debate actual se inscribe, por lo tanto, en el reencuentro de dos tradiciones epistemológicas, ninguna de las cuales, por sí mismas, parecen satisfacer hoy a los historiadores. La historiografía francesa da muestras acabadas de ese debate. El modelo de las ciencias experimentales de Claude Bernard y la voluntad de erigir la historia en ciencia domina en esta historiografía desde fines del siglo XIX y se plasma en 1876 en la Revue historique. Por otra parte, la ruptura de Annales y su rechazo a la historia acontecimiental, no implica una nueva propuesta metodológica. Febvre, Bloch, Lefebvre, Labrousse, y más tarde, Braudel, emprenden una crítica de la problemática y de los objetos de la historia, pero no de los métodos empleados por sus predecesores. La tradición epistemológica anglosajona será la encargada de subrayar mucho después la implicancia del sujeto-historiador en la historia que escribe. La época de los primeros Annales, los libros de R. G. Collingwood en Gran Bretaña. la destreza de Carl Becker demostrada en la Conferencia Anual de la American Historical Association en 1931 critican la pretensión de la historia en favor de la objetividad, pero no avanzan más allá.

Recién hacia los años 1970 la historiografía francesa entra en un período de dudas y la "verdad absoluta" es puesta en cuestión por las críticas múltiples, Michel Foucault aborda -bajo la influencia del espíritu del 68 francés- una postura desmitificadora y denuncia una suerte de "golpe de Estado" por parte de la historia y de los historiadores, para imponer a los lectores una determinada visión del mundo.

La "linguistic turn" americana, refuerza poco después estas críticas aplicando a los escritos históricos los métodos de una crítica literaria renovada ella misma por el psicoanálisis. La lingüística y la semiótica a través de los trabajos de Hayden White refutan toda pretensión del discurso histórico a hacer conocer la realidad. Los historiadores resultan a la luz de esta evaluación, sólo generadores de un discurso sobre el pasado.

La respuesta de los historiadores -Roger Chartier, Krzysztof Pomian, Philippe Boutry, entre otros- no se hace esperar. Ellos sostienen que el texto histórico no sólo está sujeto a reglas lingüísticas y literarias; por el contrario se caracteriza por su reporte de la realidad que pretende hacer conocer, y por eso es histórico. Como expone Paul Veyne en esos años 1970, "la explicación narrativa y la construcción literaria del relato son compatibles con la realidad de los hechos y la verdad de las explicaciones". Esta es la posición que hoy comparte la mayoría de los historiadores, que descreen de las grandes interpretaciones y juzgan imposibles las síntesis ilusorias que ponen en peligro una historia comprensiva. Hoy se acepta la pluralidad de interrogantes, la diversidad metodológica y la variedad de fuentes, es decir, se acepta un mosaico de verdades que no son necesariamente complementarias y acumulativas.

El método concebido como un conjunto de procedimientos intelectuales cualesquiera sean; puede entenderse como un instrumento que respeta esos procederes y plantea preguntas a las mismas fuentes para obtener como resultado conclusiones verdaderas aunque no únicas e indiscutibles. En tal sentido relato y cuantificación de la información son recursos complementarios para la epistemología histórica. El primero resume la dimensión diacrónica, singular, acontecimiental; en tanto la dimensión sincrónica, generalizadora, estructural se expresa por cuadros y gráficos. Un estudio que analice el poder de la sociedad debe tener en cuenta -al decir del lingüista Trum Van Dijk- un recurso de control social como el discurso público, porque "la lucha por el poder es también la lucha por la palabra". En una historia económica y social ambos niveles de análisis son necesarios, aunque sus estructuras argumentativas difieran y su uso no sea exclusivo de los historiadores. La historia teje con el relato y el cuadro una trama, una cadena; pasando de una estructura argumentativa a otra, recurriendo a todos los métodos posibles, tanto a la ejemplificación como a la validación estadística. En este sentido la temática que a continuación se aborda en este estudio pretende dar un ejemplo interesante, donde se confrontan ambos procedimientos para construir -desde el juicio crítico- la explicación histórica referida a los mitos y realidades, a lo simbólico y lo fáctico de algunos perfiles del nacionalismo económico peronista puesto en práctica en la Argentina entre 1946 y 1955.

2.- La economía peronista: lo fáctico y lo simbólico

La reforma de la economía nacional es un verdadero desafío para "el coronel de los trabajadores", que después del triunfo electoral del 24 de febrero de 1946, asume -el 4 de junio de ese año- la Presidencia de la República. La redistribución del ingreso en favor de la pequeña y mediana industria del país, se convierte en la base de la política mercadointernista que Juan Perón ejecuta. La reforma financiera de 1946, el I.A.P.I. (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio) que desde entonces funciona como ente autárquico monopolizando el comercio exterior argentino y derivando las ganancias obtenidas de la venta de productos agropecuarios hacia el sector industrial, permiten al Estado dirigista y planificador liderado por Perón actuar sobre el diagnóstico elaborado por el Consejo Nacional de Posguerra respecto de la realidad socioeconómica del país.

La necesidad de transformar "una economía al servicio del capital" en otra dispuesta a colocar el capital al servicio de la economía, para revertir su connotación "colonial", lo llevan a planificar y proclamar la "independencia económica" con la firma consagratoria de un acta en la histórica Casa de la Independencia Argentina, en Tucumán, el 9 de julio de 1947. Lo simbólico del acto envuelve la realidad, los hechos, que conducen a la nacionalización de nuestra economía.

Con la "recuperación económica los ferrocarriles son argentinos. Los teléfonos son argentinos. El gas es del Estado", recuerda El Manual del Peronista y uno de los tantos libros de lectura para primer grado superior aprobados por el Ministerio de Educación de la Nación en 1952. "Los argentinos tenemos, gracias a Perón, el honor de poseer una poderosa Flota Mercante de Ultramar [...] Las comunicaciones favorecen el desarrollo de la cultura, promueven la Economía y el intercambio y contribuyen a la Defensa Nacional. Perón nacionalizó durante el Primer Plan, todas las comunicaciones", informa el Segundo Plan Quinquenal, en su versión para niños cursantes del quinto y sexto grados de la escuela primaria.

El propósito de "dar unidad a la educación del pueblo argentino, formando su conciencia histórica, fijando los objetivos mediatos e inmediatos y exaltando la voluntad ferviente de servir a Dios, a la patria y a la humanidad", como expresa Perón en mayo de 1949, alimenta los mensajes de un discurso cargado de simbolismos que envuelve en un halo mítico varias de las reformas económicas que lleva adelante el Estado nacionalista y popular que él lidera.

La difusión de la "doctrina de independencia económica" se convierte en un objetivo en sí mismo y se insiste desde el ámbito del poder en que "la economía ha de orientarse con un amplio espíritu de justicia distributiva. Enseñando a respetar el capital, como que él es trabajo acumulado, pero enseñando también que él no puede ser nunca factor de opresión y esclavitud nacional o internacional".

La pendular "tercera posición", la redistribución del ingreso, la justicia social, la soberanía política y la independencia económica, como principios que dan sustento a la doctrina peronista, se difunden una y otra vez por diversos medios de comunicación y aprendizaje, para convalidar y - a veces- sobrevaluar realizaciones, para reforzar lealtades y generar consenso, reclamando sacrificios cuando las circunstancias así lo exigen.

Si como el Presidente Juan Perón afirma -con un lenguaje sencillo, directo y que se identifica con el común de la gente- "con orgullo de argentino y de peronista", las realizaciones de su gobierno permiten "levantar sobre sus estructuras el edificio de la realidad política y de la realidad social", cómo no revalorizar la repatriación de la deuda externa, la adquisición por parte del Estado Nacional de los servicios públicos y la redistribución del ingreso a través del crédito en favor de la producción industrial y agraria en el contexto de un dinámico mercado consumidor interno. Es a partir de estos argumentos que Perón se considera el creador de "un sistema de economía social, y de haberlo asegurado como realidad nacional por la independencia económica", base del pleno empleo y de la "justicia social" de la cual se benefician entonces los por él revalorizados "descamisados", a través de un discurso que toma al pasado glorioso de la Nación y sus héroes máximos como referencia.

Las realizaciones acompañan el discurso, la voluntad política; el pueblo se siente protagonista y principal beneficiario de ellas; pero cómo conjugar los hechos y los dichos en el ámbito de este gobierno nacionalista y popular que hace del discurso un instrumento de seducción y de poder. Este es el objetivo esencial de este estudio que intenta confrontar el enfoque discursivo y el estadístico, en relación con tres cuestiones claves del nacionalismo económico peronista: la repatriación de la deuda externa, la nacionalización de los servicios y la distribución del crédito.

2.1- Dichos y hechos acerca de la repatriación de la deuda externa

Para un gobierno de rasgos nacionalistas y populares como el que Juan D. Perón inaugura en 1946, la recuperación de la deuda externa argentina representa una singular y simbólica demostración de poder e independencia en la toma de decisiones. Da consistencia a la "tercera posición" y se constituye en un hecho de alta significación doctrinaria, en un componente valioso para la memoria oficial, como marco referencial al cual adscriben sus experiencias los sectores populares.

El rescate total de nuestra deuda externa se logra en 1952. El Estado peronista destaca entonces que el país deudor de $12.500.000.000 se convertía en acredor por más de $ 5.000.000.000. El tema alimenta el discurso oficial desde tiempo atrás. Forma parte de la independencia económica consagrada en Tucumán el 9 de julio de 1947 y acompaña cada alocución presidencial desde 1946, cuando el Presidente Perón califica a nuestro crédito como "fuerte y sano".

A la luz de la estadística el período 1947-51 indica una tendencia a la baja en las tasa de interés en consonancia con la estabilidad económica, una creciente emisión de títulos de la deuda pública interna que poco atrae el interés del ahorro nacional, y una marcada disminución de la deuda externa que se salda en 1952, con el pago de m$n 12.649.471 perteneciente a las 2 últimas cuotas semestrales del empréstito argentino-británico contenido en el Convenio Roca-Runciman (1933). Se gesta entonces una situación inédita en la historia argentina desde el préstamo Baring Brothers de 1824.

La gran existencia de divisas en el país al finalizar la Guerra Mundial en 1945 y el supéravit de la balanza comercial entre 1946-48 (reiterado en 1953-54) se aplican a la repatriación de la deuda externa, en tanto se expande la deuda interna consolidada y crece el endeudamiento total del país. La primera pasa de m$n 7.653.178.974 en 1946 a m$n 47.017.950.526 en 1955. La deuda total -por su parte- se quintuplica en ese mismo período, pasando de m$n 10.647.260.499 en 1946 a m$n 51.473.793.270 un decenio después. El ritmo de crecimiento del endeudamiento se hace vertiginoso a partir de 1951, cuando deja sentir sus efectos perjudiciales la inflación que desde 1949 -cuando se reforma la Carta Orgánica del Banco Central- acompaña a ritmo cada vez más acelerado a la economía nacional.

El discurso poco informa acerca de estas alternativas y en la memoria colectiva se graba de modo casi indeleble el contenido del discurso oficial que rescata -una y otra vez- la trascendencia de la repatriaciones de la deuda externa, que si bien tiene contundencia real, coloca tras un infranqueable telón el importante incremento del endeudamiento total que vive la Argentina peronista. En medio del cambio de rumbo de la economía nacional, a partir de 1950, el silencio se extiende a temas tales como el acercamiento del país a los Estados Unidos, a través del Eximbank, que en 1950 acuerda a la Argentina un préstamo por 125 millones de dólares destinados a saldar las deudas con los comerciantes norteamericanos. El mutismo sobre los efectos de estas medidas abarca tanto a la ley de inversiones extranjeras de 1953 como a los acuerdos firmados con la California Standard Oil.

Recién en 1955, "en tiempos de crisis universales", el Presidente Juan Perón alude elípticamente a este acercamiento al capital externo, cuando en un breve párrafo del discurso inaugural de las sesiones ordinarias de la Asamblea Legislativa, el 1° de mayo, y en relación con la extracción del petróleo argentino, indica casi como justificación del viraje que "con plena conciencia del significado y de las proyecciones del problema, entendemos que se sirve a los verdaderos intereses del país al posibilitar, dentro de las normas fundamentales de nuestra Constitución, el aporte de recursos adicionales extranjeros".

Como contrapartida y paradójicamente, en la memoria de los argentinos permanece grabado, más allá del cambio operado en la economía por el Estado peronista, un discurso que destacaba hasta un lustro antes un destino de grandeza para el país; aquél que recuerda que "con el dinero argentino de los bancos y con el dinero argentino que nos produjeron los buenos negocios que hicimos con la venta de nuestra producción [...] recuperamos nuestra deuda exterior [...] compramos luego los ferrocarriles, los teléfonos, los puertos, los transportes aéreos y marítimos, los seguros y reaseguros, los servicios de gas, de obras sanitarias, de elevadores de granos, innumerables usinas eléctricas del país".

FUENTE : EL HISTORIADOR

CITY TOURS POR LA NUEVA Y VIEJA CIUDAD

laspalabraslodicentodo @ 00:00
La manera ideal de conocer Federación (la vieja y la nueva ciudad) es ir en un tren sin vías que sale desde el complejo termal. Es uno de los paseos típicos que el visitante no puede perderse.  
  City tour por la vieja y nueva ciudad  
  Frente al complejo termal es posible divisar un grupo de trenes históricos, con la particular característica de que ninguno de ellos necesita vías para lanzarse a recorrer esta hermosa ciudad.

En realidad se trata de pequeños vehículos que simulan ser trenes y que se encargan de hacer conocer al turista los rincones más importantes de la vieja ciudad para luego hacer lo mismo con la nueva Federación.

Sin pensarlo dos veces nos subimos a uno de estos hermosos trenes que repletos de visitantes comienzan a andar hacia la ciudad vieja, la que queda del otro lado del lago.

 
  City tour por la vieja y nueva ciudad  
  A la vieja ciudad de Federación

El tren tomó el acceso principal de la ciudad en sentido contrario y luego de bordear la costanera local llegamos hasta el inicio de un camino que posee un viejo puente de hierro. Un pequeño cartel marcaba como destino “La vieja ciudad”.

La otra orilla era muy distinta de la de la ciudad nueva. Las calles de tierra y algunas construcciones viejas rápidamente ganaron la atención de todos los presentes.

Nuestra guía turística comenzó a relatarnos la historia de la vieja Federación y quedamos fascinados con cómo era todo este lugar antes de que la construcción de la represa de Salto Grande (Concordia) lo inundara todo, pueblo incluido, por supuesto.

El viejo hospital (donde nacieron quienes hoy tienen más de 25 años), el hogar de ancianos, la escuela, el viejo tanque de agua, una pequeña capilla, el cementerio local y muchas construcciones que no fueron demolidas continúan a la vista de los visitantes. Dolorosas para aquéllos que se vieron obligados a mudarse, no sólo de lugar físico sino también de afectos y recuerdos.

 
  City tour por la vieja y nueva ciudad  
  En una de estas construcciones funciona el Museo de la Imagen, donde es posible aún sorprenderse con fotografías, escritos e imágenes de cómo era todo y cómo es ahora.

Una de las tantas anécdotas es que cuando el río baja y se abren las compuertas de la represa, el nivel del lago comienza a bajar y es posible apreciar los techos de muchas construcciones e incluso algunas cuadras de la ciudad. Las imágenes, dicen quienes las han visto, son impactantes.

El relato es duro pero no por ello deja de ser verdadero y así, un poco tristes y tratando de asimilar el dolor ajeno, fue que comenzamos a transitar el puente nuevamente, pero esta vez para entrar en la nueva ciudad, en el presente. Dejamos abandonada la vieja ciudad.

 
  City tour por la vieja y nueva ciudad  
  La nueva Federación, glamour y termas

No sé de quién habrá sido la idea, pero no podía ser otro que un tren el vehículo adecuado para realizar este particular paseo. Del pasado a la modernidad y el tren como el vehículo que alguna vez fue moderno y luego pasó a convertirse en un atraso. Al menos por estas latitudes.

Pensativos todos los presentes, así dejamos la ciudad vieja y comenzamos a introducirnos en la Nueva Federación, limpia, moderna, bella por donde se la mire.

El Centro Cívico, la Secretaria de Turismo local y la iglesia fueron las primeras instituciones donde se detuvieron nuestros ojos. El recorrido continuó, observamos el bulevar más lindo de la ciudad y la bella Plaza de la Libertad, creada en 1991 para ser el centro de reuniones y actividades de la población local.

El Paseo Stella Maris, en el puerto local, es uno de los más bellos que tiene la costanera local, con el monumento a la fundación de las tres federaciones que deja observar una figura blanca con tres puntas que marcan el cielo.

 
  City tour por la vieja y nueva ciudad  
  El Aromito es un parque donde se encuentra una centena de diversos ejemplares de flora que un vecino local (quien los cuida y los mantiene) se encargó de armar antes de la llegada del Lago, para evitar que se perdieran ejemplares únicos.

Un hermoso lapacho florecido es la parada inmediata de nuestro tren. Es el objeto de cientos de fotografías hasta que nuevamente el chofer decide seguir la marcha hasta pasar frente al casino local.

Frente a Playa Grande nos sorprendió la inmensa imagen de la Inmaculada Concepción: una escultura en madera tallada a mano por los aborígenes de las misiones jesuíticas que se asentaron en estas tierras.

Nuestro recorrido siguió alrededor de las cabañas y hoteles que rodean al Complejo Termal, hasta que nos detuvimos en la puerta del teatro Poblarte, donde el grupo teatral Tavajhu se encarga desde hace años de ofrecer una obra donde de manera perfecta se resume el sentimiento del pueblo de Federación, sus alegrías y tristezas exactamente como fueron, todas arriba de un escenario.

Finalmente, llegamos al punto de partida. Bajamos del tren comprendiendo un poco más el sentir de este pueblo que ahora goza de buena salud gracias al agua termal, pero que tuvo décadas en que el dolor no se limpiaba con nada, ni siquiera con agua.

 
  City tour por la vieja y nueva ciudad  
  Para tener en cuenta:

En nuestro caso, recorrimos la ciudad a bordo del Tren Júpiter, pero también existe otro tren llamado El Expreso que se encarga de brindar un paseo similar. Las salidas en ambos casos se realizan por la mañana y por la tarde y hay casos en que hay que reservar con anterioridad los lugares para no quedarse abajo. Otro de los paseos que se realizan en ambos trenes son El paseo de la producción (que es un recorrido por las quintas locales) y La visita a la reserva chaviyú, un monte que conserva intacta la flora y fauna de antaño.

 

04/12/2007 GMT 1

EXCURSIONES EN 4*4 EN PATAGONIA

laspalabraslodicentodo @ 23:21
Además de las cálidas aguas de Las Grutas, la costa patagónica guarda magníficos lugares que invitan a explorarla y conocer su historia. Aquí proponemos dos excursiones de aventura en 4x4.  
  Excursiones en 4 x 4 por Las Grutas  
  Para conocer los increíbles alrededores de Las Grutas, nada mejor que aventurarse con Desert Tracks a recorrer la costa y la estepa patagónica. Esta empresa de larga trayectoria invita a todos los visitantes a subirse a camiones todo terreno para descubrir la fantástica geografía y la historia de la región. La experiencia de los guías, los entretenidos programas y los fascinantes lugares que se visitan hacen de sus excursiones una vivencia única.
Los camiones de guerra marca Dodge, completamente equipados y en perfectas condiciones, garantizan seguridad y diversión a los pasajeros. Nos animamos a conocer dos rincones clásicos cercanos a las playas de Las Grutas: el fuerte Argentino y las salinas de Gualicho, al estilo Desert Track.
 
  Excursiones en 4 x 4 por Las Grutas  
  Excursiones en 4 x 4 por Las Grutas  
  Blanco Gualicho
    
Esta vez, uno de los históricos camiones de guerra de Desert Track nos propuso conocer las salinas del Gualicho. Cerca de las tres de la tarde, salimos del balneario de Las Grutas para recorrer unos 60 kilómetros de costa atlántica patagónica hasta este increíble escenario natural. A medida que avanzábamos, los guías nos comentaron que los bajos de Gualicho son las salinas más grandes de Argentina y las segundas en Sudamérica, después de las de Uyuni en Bolivia.

Pertenecen a un sistema de salinas que abarca una superficie de 430 kilómetros cuadrados y están situadas a 72 metros bajo el nivel del mar, lo que constituye la segunda depresión más grande del país. Cuando llegamos al sector del Gualicho, descubrimos una innumerable cantidad de fósiles que testimonian el origen de fondo marino de las salinas.

Los coordinadores nos relataron diferentes mitos e historias de tehuelches y mapuches que poblaron la región. Luego, exploramos las parvas de sal que alcanzan hasta medio millón de toneladas y conversamos con algunos trabajadores sobre sus experiencias en este árido lugar.

 
  Excursiones en 4 x 4 por Las Grutas  
  Excursiones en 4 x 4 por Las Grutas  
  Nos metimos hasta el corazón del salar, maravillados por su extraña atmósfera, donde brindamos y compartimos una picada. Después, y para rematar la excursión, vino el pollo al disco bajo el cielo estrellado. Con un telescopio observamos la luna y nos probamos unos lentes infrarrojos para observar las salinas de noche; volvimos a descubrir este paisaje fantástico. Imperdible.
    

El místico fuerte Argentino

Partimos a la mañana temprano, alejándonos del centro hacia el Sur por el conocido “Camino de los pulperos”, una extraordinaria ruta de ripio consolidado que cruza la caprichosa geografía de la costa atlántica patagónica. Luego de pasar por la “Villa de los pulperos” y recorrer el desolado paisaje, se visita “playa Coloradas”, donde los aventureros tienen la oportunidad de deslizarse en trineos de arena por extensos médanos y los naturalistas pueden realizar caminatas de interpretación y observación de aves.

 
  Excursiones en 4 x 4 por Las Grutas  
  Seguimos camino diez kilómetros más al Sur hasta nuestra próxima parada: “El Sótano”. Este sitio posee una singular característica porque registra la mayor diferencia de mareas. Los guías nos indicaron el sendero hacia el cañadón de las Ostras y, después de dos kilómetros de caminata, nos encontramos con miles de fósiles marinos pertenecientes al período Terciario Superior, con más de 15 millones de años.
Al volver, los camiones ya nos esperaban para continuar hasta el pie del fuerte Argentino, el lugar de referencia geográfica emplazado en una meseta de 192 metros de altura. Los coordinadores nos comentaron que por esta zona se busca un tesoro escondido y nos dejaron intrigados con esta empresa.

Mientras recorríamos este páramo, los chicos de Desert Track desplegaban el campamento y preparaban el asado. El almuerzo fue un exquisito banquete criollo, donde no faltó el buen vino que prolongó la sobremesa. Para la siesta, nos invitaron a practicar snorkel en la laguna “Flecha Cansado” y a ejercitar tiro al blanco con ballesta.

 
  Excursiones en 4 x 4 por Las Grutas  
  Luego de distendernos un poco, nos convocaron para asistir a una charla sobre el “Enigma de los Templarios”, brindada por un especialista. Según una investigación periodística y el trabajo de una ONG, se han encontrado rastros de que esta orden religiosa habría estado en estas costas antes de la llegada de Colón a América. La controvertida teoría dio pie a muchas polémicas en distintos ámbitos religiosos y científicos. Muchos quedamos pensativos con esta intrigante historia del fuerte.
    

Finalmente, después de entregar los premios a los ganadores de la competencia de tiro con ballesta, brindamos con champaña para despedir el día, admirando el atardecer junto a la costa.

 
      
Para tener en cuenta

Horario: A convenir con la agencia de turismo aventura.

Duración: La excursión al fuerte Argentino dura todo el día, mientras que la exploración a las salinas del Gualicho es de media jornada de duración.

Nivel de dificultad: medio

Dónde comer: En ambas excursiones se brinda servicio de gastronomía.

Recomendaciones: no olvidarse de llevar el traje de baño para practicar snorkel, un protector solar, ropa cómoda y abrigo.

DOCTRINA NACIONAL JUSTICIALISTA

laspalabraslodicentodo @ 23:14
Doctrina Nacional Justicialista

Flores, Héctor A. El peronismo justicialista, Instituto Superior de Conducción Política, 1999.
Perón, Juan Domingo. Conducción Política, Escuela Superior de Conducción Política, 1952.

Conceptos fundamentales

Las doctrinas son, generalmente, exposiciones sintéticas de grandes líneas de orientación, y representan, en sí y en su propia síntesis, solamente el enunciado de innumerables problemas; pero la solución de esos problemas, realizada por el exámen analítico de los mismos, no pueden formar cuerpo en esa doctrina sin que constituya toda una teoría de la doctrina misma, así como también de ese análisis surgen formas de ejecución de esa doctrina y de esa teoría. Una doctrina sin teoría resulta incompleta; pero una doctrina o una teoría sin las formas de realizarlas, resultan inútiles; de manera que uno no ha cumplido el ciclo real e integral mientras no haya conformado e inculcado una doctrina, enseñado una teoría y establecido las formas de cumplir una y otra. J. D. Perón -

Conducción Política Los objetivos permanentes Una filosofía de vida Las tres banderas del justicialismo La Tercera Posición Justicialista Los objetivos permanentes del justicialismo son la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación. El justicialismo es una filosofía de vida, simple, profundamente nacional, popular humanista y cristiana, que fijará tres banderas doctrinales, la justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, para lograr los objetivos permanentes del Movimiento: la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación.

Al decir filosofía de vida, nos está indicando que se trata de un sistema de pensamiento con sus valores y categorías, con su propia concepción del hombre, de la familia, del Estado, de la Libertad, de la Justicia, del Trabajo, de la Economía, de la organización social y política del Pueblo; y de una propia visualización del Mundo y sus relaciones. Al tratarse de una filosofía de vida popular y nacional, indica que se inspira en la experiencia propia del pueblo argentino en su búsqueda de afirmación de su proyecto como Nación. Y es también humanista y cristiano. El Justicialismo parte de un humanismo cristiano; cree en un hombre hecho a imagen y semejanza de Dios; en un ser portador de valores trascendentes y con una inmanente dignidad, acorde a la concepción religiosa que ha definido y caracterizado a nuestra cultura nacional.

Las tres banderas del justicialismo

Este nuevo sistema de pensamiento profundamente nacional, popular, humanista y cristiano, ofrecería a nuestro Pueblo tres banderas doctrinales que representaban, a su vez, aquella síntesis de lo social y lo nacional que encarnó el peronismo desde su nacimiento. En efecto las célebres banderas: justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política representan las reivindicaciones que signaron las primeras cuatro décadas del siglo XX en la Argentina, unidas por primera vez en un haz sintetizador. La Justicia Social orienta la solución de la problemática social derivada de la explotación del hombre por el hombre, pero fuera del esquema de la lucha de clases y del internacionalismo que planteaba el socialismo. La Independencia Económica y la Soberanía Política, son banderas que representan la reivindicación nacionalista frente a la dependencia que sufría nuestro país frente al imperialismo y que viabilizaban la Liberación Nacional reclamada, sin endiosamientos al Estado, como planteaba el fascismo, o a razas superiores como había pretendido el nazismo.

La Tercera Posición Justicialista

Los dos grandes sistemas de pensamiento anteriores al justicialismo, el Individualismo Liberal Capitalista y el Socialismo 'científico" clasista y estatista, estaban encarnados en el mundo de la postguerra (a partir de 1945), en dos grandes bloques geopolíticos e ideológicos antagónicos, que se habían mantenido Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, frente a las potencias del Eje (la Alemania del Tercer Reich, la Italia Fascista y el Imperio del Japón). La conclusión de la guerra con la derrota del Eje, en Europa con la ocupación de Alemania por las tropas aliadas, y luego en el Pacífico con la utilización de la bomba atómica contra las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki en Japón, abrirán una etapa de reacomodamiento geopolítico mundial que tendrá su formalización en las conferencias de Yalta y Postdam. En ellas los Aliados dividirán el mundo en dos grandes esferas de influencia: una bajo la hegemonía americana y otra bajo la soviética. También partirían Alemania en dos: Alemania Democrática al este y Alemania Federal al oeste. Berlín, la antigua capital del Reich, sería dividida y administrada por las fuerzas militares aliadas (norteamericanos, ingleses, soviéticos y franceses). Se levantaría el Muro de Berlín, símbolo de la división del mundo en dos grandes sistemas. Por primera vez en la historia de las civilizaciones dos grandes "imperios" surgirán como aliados de la guerra y 'enemigos" de la postguerra, pero además por primera vez también, ambos bandos sostenían y defendían convicciones ideológicas antagónicas e incompatibles: las democracias liberales de desarrollo capitalista, por una parte y los socialismos de economías centralmente planificadas, por otra. El mundo parecía dogmáticamente alineado en uno u otro bando y practicaba uno u otro sistema ideológico, cuando en la Argentina nacía una nueva concepción filosófica y doctrinal, que a su vez proponía una visión geopolítica diferenciada, a partir de la revalorización del protagonismo histórico de los pueblos en sus luchas por la liberación nacional, de toda forma de imperialismo, y de viejas o nuevas formas del colonialismo.

En ese mundo dividido y alineado militar y estratégicamente, Perón levantaría el justicialismo como la Tercera Posición internacional, no como una posición a mitad de camino de ambos sino, por el contrario, como una propuesta superadora de los antagonismos ideológicos, a partir de una nueva concepción que realizaba en la práctica, con la legitimidad del apoyo mayoritario del pueblo argentino, los sueños de justicia, Libertad y Dignidad de todos los pueblos del mundo.

La primera posición era el individualismo liberal, triunfante a partir de la Revolución Francesa, sobre el que se apoyó el desarrollo del capitalismo industrial. Su consecuencia inmediata fue la 'proletarización' de los trabajadores y la generación de una natural reacción contra las formas de explotación inhumada que había implantado en las relaciones laborales.

La segunda posición sería la que representó a esa reacción contra la explotación: el llamado socialismo "/científico" originado en los estudios y propuestas por Marx y Engels, que convocaban a la lucha de clases y a la solidaridad internacional de los 'proletarios' del mundo, sin barreras nacionales, para implantar la 'dictadura del proletariado' y comenzar a construcción del socialismo hasta llegar al paraíso comunista, donde no habría más clases ni explotación el hombre por el hombre, y ni siquiera Estado pues, desaparecería por innecesario, al ser concebido como simple instrumento de explotación, al servicio de la clase dominante: la burguesía capitalista. Al margen de los erróneos presupuestos sobre los que se desarrollaron ambas posiciones y de lo indemostrable de sus propuestas en al marco del devenir histórico, -que analizaremos más adelante; la realidad que generaron fue: la de la explotación del hombre por el hombre, en la primera y, el de la explotación del hombre por el Estado, con la consecuente pérdida total de la libertad individual, en la segunda.

La Tercera Posición o justicialismo, pretende la armonización de los derechos del individuo con los de la comunidad, con la intencionalidad de obtener la realización del hombre a partir de posibilitarle la efectiva práctica de las virtudes y no, simplemente, dándole más bienes materiales.

El justicialismo implica una preocupación ética y moral. Para lograr un hombre virtuoso en una sociedad virtuosa, será menester asegurar a todos, la posibilidad de practicar aquellas virtudes que lo perfeccionen moralmente. Y ello es Posible sólo si se lo libera de aquellas ataduras materiales que le coartan la libertad, indispensable para que exista la responsabilidad que consienta la virtud del acto que practica.

MORENO,SAAVEDRA Y LOS HONORES

laspalabraslodicentodo @ 23:00

MORENO, SAAVEDRA Y LOS HONORES

5 de diciembre de 1810. En la puerta del Regimiento de Patricios, el centinela le niega la entrada a Mariano Moreno, que llegaba al lugar acompañado por su esposa dispuesto a participar del banquete que tenía lugar en ese preciso instante.

Cornelio Saavedra, ajeno a lo que ocurría afuera, presidía el festejo por la reciente victoria de Suipacha; a su lado, Saturnina, su mujer, disfruta de la unción que todos profesan hacia su marido, el mandamás de la Junta. Frente a ambos, una torta rematada en una corona de azúcar aguarda la hora de los dulces. Todo transcurre en calma, hasta que, de pronto, en medio de la animada velada, uno de los oficiales, el capitán Atanasio Duarte, se incorpora de su asiento con cierta dificultad y solicita la atención de los presentes. Con voz un tanto cascada por la ingesta de alcohol, levanta su copa y dirigiéndose a Saavedra brinda por "el emperador de América". Completa su espontáneo acto de obsecuencia retirando la corona de azúcar de la torta y entregándosela a Saturnina, quien, a su vez, entre aplausos y vítores de la concurrencia, se la pasa a su marido.

El episodio hubiera caído rápidamente en el olvido si esa misma noche alguien no corría con el cuento a casa de Mariano Moreno, soliviantando aun más el entripado entre el presidente de la Junta y su fogoso secretario.

Hacía rato que no se entendían. Desde el día mismo en que el Cabildo dio por terminado el mandato del virrey Cisneros y proclamó la junta que gobernaría en nombre del rey de España, preso de Napoleón.

A Saavedra le tocó la presidencia; era el jefe de los Patricios y el hombre fuerte de la plaza, hubiera sido imposible dar semejante paso sin contar con su anuencia. Moreno, en tanto, de escasa actuación pública hasta ese día, fue ungido secretario.

La primera interna. Inmediatamente estalló la interna entre ambos. Pensaban distinto; sólo coincidían en que había llegado la hora de tener un gobierno propio, todo lo demás los alejaba. Para Saavedra las brevas no terminaban nunca de madurar, mientras que al impetuoso secretario las urgencias revolucionarias le carcomían las entrañas.

Ambos tenían amigos y aliados dentro y fuera de la Junta. Saavedra contaba obviamente con el apoyo incondicional de los Patricios, las fuerzas armadas de aquel tiempo. Moreno, por su parte, era el preferido del núcleo duro de la Revolución, el mismo que pergeñó pacientemente la revolución en la legendaria jabonería de Vieytes. Cada uno por su lado, los dos –Saavedra y Moreno– se veían a sí mismos como únicos garantes del proceso y a la vez se recelaban mutuamente.

Desde un principio Moreno tuvo mayoría en la Junta: salvo el cauteloso Paso y Domingo Matheu, el resto le respondía. Sin embargo, por los menesteres de la guerra, varios de sus amigos debieron abandonar tempranamente la escena: Belgrano con rumbo al Paraguay; Castelli al Alto Perú, y así los demás. Simultáneamente, comenzaron a llegar a la metrópoli los diputados del interior, de raíces conservadoras y por lo tanto más proclives a entenderse con el circunspecto presidente de la Junta antes que con él. Uno de ellos, el diputado por Córdoba, el deán Gregorio Funes, hombre versado y ubicuo, pronto se convirtió en el vocero del grupo provinciano y a su vez en el aliado más importante de Saavedra. La polémica con Moreno quedó servida cuando los recién llegados reclamaron su lugar en el gobierno, que aquél no estaba dispuesto a reconocerles por temor a quedar en minoría.

En medio de ese tira y afloja, el banquete y la desafortunada actuación del capitán Duarte.

Ni ebrio ni dormido. Tan pronto se retiró el que trajo la noticia, Moreno, desvelado por la indignación, se sentó en su escritorio, tomó la pluma y a la luz del candil redactó de un tirón los 16 artículos del flamígero Decreto sobre Supresión de Honores al presidente de la Junta y otros funcionarios públicos.

"Ningún habitante de Buenos Aires, ni ebrio ni dormido, debe tener impresiones contra la libertad de su país", escribió Moreno, conteniendo a duras penas la furia, casi rasgando el papel. Él, que no toleraba veleidades monárquicas ni prácticas propias del abolido régimen colonial, cortaría de raíz las ínfulas de su adversario. "Ni el Presidente, ni algún otro individuo de la Junta en particular revestirán carácter público, ni tendrán comitiva, escolta o aparato que los distinga de los demás ciudadanos", escribió. Y había más: "Se retirarán todas las centinelas del palacio, dejando solamente las de las puertas de la Fortaleza y sus bastiones".

Al pobre Duarte lo condenaba al destierro de por vida. Terminó su labor con las primeras luces del alba. Unas pocas horas más tarde, corrió hacia el fuerte, donde tenía sus oficinas el presidente, y puso el documento con la tinta aún fresca delante de las narices de Saavedra, pensando que, por su tenor, éste se negaría a firmarlo. Sin embargo, astutamente, el titular de la Junta disimuló su disgusto y rubricó el papel: a él no lo correrían con la vaina.

Dos días más tarde, el famoso decreto salió publicado en La Gaceta de Buenos Aires y ya no habría vuelta atrás. Moreno se había pasado de la raya y ya nada sería igual: aquel desplante fue la gota que colmó el vaso y apuró los tiempos de su salida del gobierno.

Colofón. Saavedra esperó el momento oportuno para contraatacar. Lo hizo golpeando en el costado más débil de su adversario: propuso resolver por votación la espinosa cuestión de los diputados del interior a sabiendas de que el otro no se podía oponer. Y dio jaque mate. Una vez contados los votos, el vencido comprendió que su tiempo político se había agotado y al día siguiente presentó la renuncia: antes de que se cumplieran siete meses de su creación, el gobierno patrio perdía a su principal inspirador. Saavedra y sus amigos estaban de parabienes.

Restaba aún alejar físicamente a Moreno de Buenos Aires. Entonces lo despacharon a la lejana Europa a cumplir una misión diplomática que éste, temiendo por su vida, aceptó.

A partir de ese instante, la suerte del Robespierre criollo quedó echada. Poco después de embarcarse falleció en alta mar y su cuerpo fue arrojado a las aguas. Se llevó con él, además del secreto de la causa de su muerte, la llama de la Revolución de Mayo.

LAS GRUTAS Y SAN ANTONIO OESTE

laspalabraslodicentodo @ 22:51

cariciadas por las cálidas y azules aguas del Golfo San Matías, en la zona atlántica de la provincia de Río Negro, se puede disfrutar de dos localidades separadas por tan sólo 15 km: Las Grutas y San Antonio Oeste.
El balneario Las Grutas es uno de los elegidos por el turismo de la zona valletana de Río Negro y Neuquén, ya que sus extensas y doradas playas de mar calmo y transparente con el trasfondo de acantilados tallados por las olas y el ambiente familiar que en ella se vive, ofrecen un singular descanso todos los veranos.
Sus acantilados dan nombre al lugar, ya que la acción del agua, en años y años de golpear, ha tallado en las rocas verdaderas cuevas o grutas.
El paisaje terrestre de Las Grutas es agreste. Sus costas, ideales para las caminatas, ofrecen al visitante médanos y barrancas, arenas blancas y limpias, lugares donde se experimenta el placer de volver a sentirse en la verdadera dimensión de uno mismo.
Generosas jornadas de luminoso sol brindan espacio para la aventura y las actividades recreativas, como así también para el silencio y la contemplación.
La combinación de factores geográficos, atmosféricos y oceanográficos, la temperatura, que oscila entre los 22º y 25º C y convierte las aguas de Las Grutas en las más cálidas del litoral marítimo argentino, con mareas de gran amplitud, las altas temperaturas del verano y bajas precipitaciones pluviales, hacen del lugar un sitio único para las actividades náuticas, tales como windsurf, jet-ski, esquí acuático, buceo deportivo, entre otras.
Los seguidores de la pesca podrán intentar suerte en busca de róbalos, sargos, lenguados, anchoas, salmones, pejerreyes, meros y cabrillas, embarcados o desde la costa, ya sea en la playa o en sus acantilados

puerto madryn capital del buceo

laspalabraslodicentodo @ 03:24

Puerto Madryn es considerada la capital del buceo por excelencia en la Argentina. Es visitada durante todo el año por buceadores de todo el país y el mundo, por sus aguas de gran transparencia y la abundancia de fauna marina.

Las alternativas para realizar inmersiones en nuestra costa son muchas, tanto desde las playas por lugares accesibles o en excursiones embarcadas.

Existen muchos parques acuáticos para disfrutar del buceo en las aguas del Golfo Nuevo son: Parque Natural Las Piedras, Buque Folias, Parque Natural Punta Este, o Barco hundido Albatros.

Las opciones para esta actividad comprenden el tradicional Bautismo Submarino, la modalidad Snorkelling, Inmersiones en Punta Pardelas (Península Valdés), o Programas de Vida a Bordo en el Catamarán “Golfo Azul” de 2 o 3 días embarcados.

finalizo la vigilia de los pinguinos

laspalabraslodicentodo @ 03:20

Miles de personas en todo el mundo pudieron seguir la llegada de los pinguinos a Punta Tombo a traves de una transmision ininterrumpida de video todo el fin de semana por TV e Internet.

Vea http://www.youtube.com/watch?v=yeupsWhldmA

Tambien se transmitieron imagenes desde el mar, mediante las cuales se pudieron avistar otras aves marinas, en este caso una colonia de cormoranes:

Vea http://www.youtube.com/watch?v=x58ozt2GI90

Las camaras pudieron captar imagenes dignas de la Natgeo: mostrando a los animales contra amaneceres, caidas de sol y salidas de luna; al mejor estilo Gran Hermano: sorprendiendo a las parejas cortejandose y copulando, o tipo Camara Registro: captando incursiones furtivas de animales de otras especies como guanacos, mulitas, cuices, zorros, turistas, etc., que no dejaron pasar la oportunidad de mandar un saludito a los que los estaban mirando por tv.
Video institucional de la presentacion:

Vea http://www.youtube.com/watch?v=Gc4XkS2Jp_U

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